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Las excusas de Abinader se caen frente a Bukele

Por Alfonso Benoit 11 octubre 2026 16minutos.com  / ■.- Cada vez que se cuestionan los resultados del gobierno de Luis Abinade...

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Las excusas de Abinader se caen frente a Bukele

Posted by CB Blogger

Por Alfonso Benoit
11 octubre 2026
16minutos.com  /

■.- Cada vez que se cuestionan los resultados del gobierno de Luis Abinader aparece la misma lista de excusas: que recibió un país golpeado, que llegó en medio de la pandemia, que después vino la guerra de Ucrania, que los precios  internacionales se dispararon y que
ahora la crisis en el estrecho de Ormuz vuelve a presionar el petróleo y el transporte mundial. Todo eso ocurrió. Abinader asumió la
Presidencia el 16 de agosto de 2020, en plena crisis del COVID-19, y desde entonces el mundo ha atravesado sucesivas perturbaciones
económicas y geopolíticas.

Estas reflexiones surgieron durante una reciente intervención en mi programa de YouTube, al escuchar nuevamente las explicaciones utilizadas para justificar los problemas que enfrenta el país.

Muy bien. Demos por válidas esas dificultades.

El problema comienza cuando se pretende utilizar cada crisis internacional como explicación permanente para cualquier fracaso interno. Porque República Dominicana no fue el único país que enfrentó la pandemia, la inflación mundial, la guerra de Ucrania o la inestabilidad energética. El Salvador también atravesó esos escenarios bajo la presidencia de Nayib Bukele.

Y entonces la comparación se vuelve incómoda.

No porque República Dominicana y El Salvador sean países idénticos. No lo son. Tienen economías, territorios, estructuras productivas e instituciones diferentes. Pero precisamente por eso hay un dato que desmonta otra de las excusas habituales: República Dominicana dispone de una economía muchísimo mayor. El PIB dominicano supera ampliamente al salvadoreño. Es decir, la economía dominicana es varias veces mayor.

Entonces yo pregunto: si administramos muchos más recursos, ¿por qué el ciudadano dominicano tiene que conformarse siempre con explicaciones?

En seguridad, por ejemplo, Bukele produjo un cambio que nadie puede borrar con discursos. Los homicidios en El Salvador han caído drásticamente desde que llegó al poder. Un país que durante años fue presentado internacionalmente como símbolo de violencia y control de pandillas pasó a exhibir niveles de seguridad que parecían impensables.

¿Que su modelo es cuestionado? Claro que sí.

El estado de excepción, las detenciones masivas, las denuncias sobre violaciones al debido proceso, las críticas de organizaciones de derechos humanos y los cuestionamientos sobre independencia judicial forman parte de la realidad salvadoreña y no deben ocultarse.
Reconocer los resultados de Bukele en seguridad no obliga a convertirlo en un santo ni a negar las críticas contra su gobierno.

Pero tampoco las críticas pueden utilizarse para fingir que los resultados no existen.

Mi punto es otro: gobernar significa producir resultados.

No necesito afirmar que Bukele eliminó toda la corrupción, porque los indicadores internacionales no sostienen semejante conclusión. El Salvador continúa enfrentando serios cuestionamientos en esa materia.

Pero justamente ahí está la diferencia entre una columna de opinión seria y una propaganda política. Yo puedo admirar decisiones de Bukele, reconocer su transformación de la seguridad pública y al mismo tiempo señalar aquello que todavía merece cuestionamiento.

Lo que no estoy dispuesto a aceptar es que en República Dominicana cada problema termine explicado por una crisis extranjera.

Si sube el petróleo, la culpa es internacional. Si aumenta el costo de vida, la culpa es la guerra. Si la economía familiar no siente las cifras que anuncia el Gobierno, entonces nos hablan del crecimiento mundial. Y cuando se cuestiona la delincuencia, la corrupción o el funcionamiento de las instituciones, siempre aparece una explicación
para justificar por qué todavía no se ha hecho lo suficiente.

¿Hasta cuándo?

La política no consiste en administrar excusas. Consiste en administrar problemas.

Y aquí llegamos al punto más delicado. Mi crítica al gobierno de Luis Abinader no necesita convertir una opinión política en una acusación penal contra el presidente. No necesito afirmar que él personalmente haya cometido un delito para cuestionar duramente lo que ocurre bajo su administración. Lo que sí puedo exigir es que responda políticamente por la corrupción denunciada en instituciones públicas, por los funcionarios sometidos o investigados, por los escándalos que han golpeado a su propio partido y por una ciudadanía que escucha
hablar de transparencia mientras continúa viendo casos que provocan indignación.

Un presidente no puede atribuirse personalmente todos los logros de su
gobierno y luego declararse ajeno a cada fracaso de quienes él mismo designó o de la estructura política que lo llevó al poder.

Eso no funciona así.

También escuchamos que República Dominicana es un país más complejo,
que mueve muchísimo dinero, que recibe millones de turistas y que enfrenta presiones que El Salvador no tiene. Precisamente. Si tenemos una economía mayor, una industria turística más poderosa y más recursos disponibles, eso debería traducirse en mayor capacidad para transformar la vida del ciudadano, no en una colección más extensa de
excusas.

Yo no soy salvadoreño. No conozco personalmente a Nayib Bukele y no tengo por qué convertir a ningún político en ídolo.

Pero sí puedo reconocer cuando veo liderazgo, decisión y resultados.

Y puedo hacer exactamente lo contrario cuando observo un gobierno que pretende que cada crisis internacional sirva como salvoconducto para explicar sus problemas internos.

La pandemia pasó por El Salvador y por República Dominicana. La guerra
de Ucrania afectó al mundo entero. La crisis energética golpea a economías grandes y pequeñas. La situación en el estrecho de Ormuz también ha generado nuevas presiones y riesgos para el mercado energético internacional.

Las circunstancias internacionales explican una parte de los problemas.

No explican todo.

Después de seis años en el poder, ya no basta con mirar hacia afuera cada vez que algo sale mal.

Llegó el momento de mirar hacia adentro.

Porque cuando dos gobiernos enfrentan crisis mundiales parecidas, pero uno logra exhibir transformaciones contundentes en áreas fundamentales mientras el otro continúa pidiendo paciencia y ofreciendo explicaciones, la pregunta deja de ser qué pasó en el mundo.

La pregunta es mucho más sencilla:

¿Qué hizo cada presidente con el país que le tocó gobernar?

Alfonso Benoit
Periodista y analista político
alfonsobenoit.com


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